La salud bucodental recae de forma importante en el dentista para niños que los padres decidan elegir para sus hijos. En general, los profesionales recomiendan que los niños de 6 a 14 años reciban atención dental al menos una vez al año, aunque lo idóneo sería llevarlos al dentista para niños dos veces al año.
En España, recientes estudios confirman que los niños gozan de muy buena salud dental, hecho que demuestra la relevancia de escoger un dentista para niños cualificado y actualizado en las nuevas tecnologías. Entre los 6 y 14 años, sin embargo, las aflicciones bucodentales más comunes siguen siendo las caries y las enfermedades de las encías. Esta verdad quiere decir que la prevención es un factor esencial en el combate contra las enfermedades dentales como la periodontitis, las caries, la gingivitis y traumatismos dentales.
Un buen dentista para niños será un profesional cuya formación y actualización tecnológica sean demostrables y apreciables. Se ha dicho en ocasiones que "no hay niños no tratables sino dentistas que no saben tratar niños", indicando la importancia de que el dentista para niños tenga excelente disposición hacia ellos. En la medida en que un dentista inspire confianza, cercanía y seguridad, el niño estará más dispuesto a seguir instrucciones, relajarse y entender qué procedimiento le realizan en a consulta. Es bastante recomendable que el niño entienda por qué es importante ir a la revisión, la asociación del dentista para niños con bienestar y buena higiene, y la promoción del cuidado dental en casa.
Parte de la razón de la excelente salud dental de los niños españoles es la conciencia del "mejor comer". Los programas de prevención contra el azúcar, la promoción de productos sanos, el acceso a supermercados saludables y tiendas orgánicas y la diversificación de la información disponible, en cuanto a enfermedades bucodentales relacionadas a la ingesta de ciertos alimentos, son todos elementos que colaboran a la mejor higiene dental y a la prevención de enfermedades dentales de los niños.
La enorme cantidad de información acerca de dentistas para niños, centros de salud dental y métodos preventivos en contra de caries y enfermedades de encías, también colabora al mejor manejo de la salud bucodental de los niños.
Una novedad de nuestra época es la gran comercialización de artículos de higiene dental (realmente, de todo tipo de higiene) en los medios. La accesibilidad que tienen los niños a este tipo de publicidad, ofertas e imágenes, junto con la información masiva acerca de la salud dental, son factores que han contribuido con la mejora de la higiene bucodental de los niños. Los padres, al disponer de mayor información, también son más propicios a buscar un dentista para niños adecuado y proveer a sus hijos de los productos necesarios para su cuidado dental.
Los dentistas para niños son profesionales cada vez más requeridos y apreciados en el ámbito de la salud dental, siendo su profesión cada vez más publicitada en los medios, junto con los riesgos de no acudir a consulta regularmente. Por ello, hay que cuidar qué profesionales son elegidos por los padres para atender a sus hijos, dentistas que harán la diferencia entre una experiencia y educación agradable y una mala asociación por parte del niño
Cuando visitamos por
primera vez al dentista, debemos tener varias cosas presentes. Una de
ellas es que esta primera revisión ha de ser gratuita, pero no por ello de
menos calidad o menos exhaustiva. El
profesional nos realizará una serie de preguntas sobre nuestro historial
clínico. Esto se debe a la necesidad de conocer a qué tratamientos hemos sido
sometidos para así realizar un
diagnóstico más apropiado y ofrecernos la mejor solución a nuestro problema.
Visita al dentista
Es importante para
recibir una atención de calidad, que nuestro nuevo dentista sea consciente de
qué enfermedades hemos padecido, o de si sufrimos algún tipo de alergia. Una
reacción al látex o a ciertos medicamentos podría ser fatal, y podemos evitarla
poniendo al día a nuestro nuevo profesional de confianza.
En nuestro primera visita al dentista seremos sometidos a varias pruebas que revelarán el estado
de nuestra boca. Por medio de una revisión general, el especialista averiguará el
estado de nuestros dientes, mejillas, labios, glándulas salivales, etc. También
comprobará el estado de los huesos de
nuestra mandíbula, nuestras encías y las características de nuestra mordida para descartar trastornos como el
bruxismo.
Primeras visitas de los niños
Primera visita al dentista
En el caso de los niños,
la primera visita al dentista debe estar en cierto modo programada por los
padres desde que el niño es pequeño y no esperar a edades como los 8 o 10 años.
La mayoría de los padres se preguntan a qué edad llevar a sus hijos a una
clínica dental por primera vez. Es muy importante que los padres se preocupen
por la salud bucodental de sus hijos, pues debido al aumento del consumo de
productos azucarados a edades tempranas, algunos niños ya sufren caries a los 2
y 3 años.
Se recomienda comenzar
con la limpieza de la boca del niño incluso antes de que este haya desarrollado
los primeros dientes. Con una gasa humedecida se pueden comenzar a limpiar las
encías del bebé después de las tomas de biberón, ya que la leche contiene
azúcares que propician la aparición de caries.
Una vez aparecen los
primeros dientes estos pueden limpiarse con un cepillo especial para bebés
utilizando agua solamente. Más adelante, alrededor de los dos años, podremos
incluir el dentífrico (especial para niños) en la rutina de limpieza bucal del
bebe. Una buena salud dental facilitará tanto la primera visita al dentista
como las venideras.
Es muy importante evitar
que los niños desarrollen miedo al dentista y para ello son los padres quienes
deben evitar transmitirles dicha preocupación. Simplemente dejando a un lado
comentarios negativos sobre experiencias vividas en las visitas o eludir las
amenazas a el niño que impliquen una visita a la clínica dental.
Dejar la primera visita
al dentista para más tarde puede ser un gran error, por eso se recomienda que
los niños acudan a consulta después del primer año de vida, y que se repita anualmente. Esto resulta muy útil además para comenzar a corregir
problemas antes de que afecten seriamente a la salud de la boca del niño
y se debe conjugar con un cuidado diario en el hogar y una buena educación en
higiene dental.